Me envuelve el frío de la madrugada, de nuevo me sorprende dedicándote versos, esos que tanto te gustan, porque revelan lo que por ti siento. Tu sonrisa en mi memoria, tu mirada en la mía, tus caricias ya no lo son más pues las he robado, tus labios en mis sueños, tus manos aún las siento, tu cabello puedo olerlo, tu corazón junto al mío. ¿Necesita acaso algún hombre mayor inspiración para vivir un anhelo y luchar por él?
Yo no lo creo así, esos ojos cuya belleza es tan inverosímil que no consigo idealizarlos, me dictan a coro lo mismo que nuestros sentimientos, más aun, me invitan a que vea a través de ellos y cada mañana mi futuro, nuestro porvenir…
Y que me dices de tus dedos, esos que me arrebatan la pluma y el papel, para que puedas escribir con tus labios y usando mi cuerpo como lienzo, con la certeza de que no lo olvidaré…
Es por razones azarosas, que cite esos labios susurrándome que me aman, dejando escaparse esa voz, suave, deliciosa y estremecedora a la vez de mi pensar, más aun, de mi sentir…
¿Cómo olvidar la expresión de tu rostro?, ese que suaviza a golpes de ternura la firmeza que aparento con una risa dura…
Esos mágicos brazos, prolongaciones de tu corazón, ¿Será que desean atarme? Y condenarme a un abrazo, con la esperanza de tenerme siempre a tu lado…
Fabian Muñoz
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