Empiezo con su nombre, Zaylen,
Cadencioso, libre, diferente;
Lo espigado de su cuerpo no le llega
A la fuerza de su vitalidad;
La definición de sus facciones
Le delatan sus pasiones,
Dedicada a su matrimonio
Con su utópico Diego,
Y a gozar el tango
De su estudio universitario.
Blanca, limpia, sincera,
Abre sin problemas su vida,
Orgullosa de lo que hace
En cada una de sus fases;
Como toda mujer íntegra,
Tiene esa magia que provoca intriga,
La gracia femenina;
Su carácter delicado y sensible
No le opaca su lado impasible,
Que deja su letargo visible
Si sus celos no inhibe.
Su presencia es, en verdad, agradable
Transporta el cálido aire
De su amado Palmares;
La incandescente luz, de sus ojos café,
Deja entrever la pureza de su ser
Y refleja lo que su piel intenta envolver,
Todo aquello que su corazón protege,
El dolor que supera, las ilusiones que teje,
Los sentimientos que en ella florecen,
Allí mismo están, los que se agudizan y fallecen.
Es un universo capaz de inspirar canciones,
Es tan grande como digan sus visiones,
Es por eso que lo que diga
No pasa de ser una diatriba.