viernes, 8 de mayo de 2009
sueños
Deja de preguntarme por los sueños,
Tienes que entender que son míos.
Es el lugar dónde suelo cambiar la almohada
Por la luna para no discutir por el bien y el mal,
Ella prefiere escuchar mis cuentos de soledad;
Es el campo de guerra dónde mato y muero
Y resucito ileso, y si es aburrido, reencarno
En un hombre sin límites, dueño de un harén,
Adicto sin dolor de cabeza, policía corrupto y sin penas,
Presidente de un presidio, donde me divierto con monjas.
Es el motel dónde disfruto del placer eterno
De amar y engañar cuanto quiero,
sin ser descubierto por las víctimas o el desconcierto
con que intenta contenerme la conciencia;
Es el videojuego donde violo la realidad,
Acabo con el tiempo y la distancia,
Me bato a tiros con las tareas impuestas,
Por una
decepcionante y eterna rutina.
En fin, si continúas molestándome podrás
Averiguar que papel juegas, o mas bien,
Que papel te asigno para jugar contigo.
Fabian Muñoz
Tienes que entender que son míos.
Es el lugar dónde suelo cambiar la almohada
Por la luna para no discutir por el bien y el mal,
Ella prefiere escuchar mis cuentos de soledad;
Es el campo de guerra dónde mato y muero
Y resucito ileso, y si es aburrido, reencarno
En un hombre sin límites, dueño de un harén,
Adicto sin dolor de cabeza, policía corrupto y sin penas,
Presidente de un presidio, donde me divierto con monjas.
Es el motel dónde disfruto del placer eterno
De amar y engañar cuanto quiero,
sin ser descubierto por las víctimas o el desconcierto
con que intenta contenerme la conciencia;
Es el videojuego donde violo la realidad,
Acabo con el tiempo y la distancia,
Me bato a tiros con las tareas impuestas,
Por una
decepcionante y eterna rutina.
En fin, si continúas molestándome podrás
Averiguar que papel juegas, o mas bien,
Que papel te asigno para jugar contigo.
Fabian Muñoz
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